View letter to Consul General
El Contralor de la Ciudad de Nueva York William C. Thompson, Jr. hoy hizo pública una carta al Cónsul General de México expresando sus preocupaciones sobre la seguridad de las trabajadoras de maquiladoras en Ciudad Juárez, México.
En agosto del 2003, Amnesty International informó que aproximadamente 370 mujeres y niñas en Ciudad Juárez han sido asesinadas y 500 más han desaparecido durante la última década. Muchas fueron detenidas por varios días y fueron sometidas a humillación, tortura y violencia sexual antes de ser estranguladas o golpeadas hasta la muerte.
“Desde 1993, cientos de mujeres jóvenes empleadas en las factorías maquiladoras de Ciudad Juárez han sido sometidas a brutales ataques sexuales y asesinatos,” escribió Thompson en su carta al cónsul general Sarukhan Casamitjana. “En 2002, un reporte del Rapporteur Especial de la Comisión de Derechos Humanos Inter-Americana encontró que la respuesta a estos asesinatos ha sido seriamente deficiente, y que la falta de seguridad en y alrededor de los parques industriales donde las maquilas están ubicadas presentan riesgos significativos a las trabajadoras en estas facilidades.”
El Rapporteur también declaro que el gobierno mexicano tiene la responsabilidad de asegurar que las maquilas cumplen con sus obligaciones a sus trabajadores bajo la ley y deben invertir en medidas para apoyar a los trabajadores y las comunidades que les sirven.
Los fondos de las pensiones municipales, de cuales Thompson es guardián fiscal, tienen más de $30 mil millones invertidos actualmente en compañías estadounidenses con operaciones económicos en México.
El año pasado, Thompson envió cartas a 103 compañías en que los fondos de las pensiones son accionistas y han reportado tener maquiladoras en Ciudad Juárez, para expresar preocupación sobre las amenazas a la seguridad que enfrentan las trabajadoras, y para hacer preguntas sobre los pasos que las compañías han tomado para asegurar su seguridad. Muchas compañías informaron de sus esfuerzos para proteger a las trabajadoras, incluyendo proveyendo transportación en bus de y al trabajo, requiriendo investigaciones de todos los chóferes de los buses, asegurando y vigilando el acceso a las fabricas, y ofreciendo entrenamiento de conocimiento de seguridad y cursos de autodefensa. Algunas compañías, sin embrago, hacen muy poco o nada para asegurar la seguridad de sus trabajadoras.
“Muchas de las compañías nos han indicado correctamente en sus respuestas que la seguridad pública es primeramente y principalmente la responsabilidad del gobierno nacional,” escribió Thompson. “Por esta razón, estoy pidiendo información sobre las medidas que su gobierno esta tomando para tratar con este grave problema.”
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